JUGLAR Y AVE DE RAPIÑA

Luz de inteligencia y espíritu de servicio a la sociedad distinguieron a Marcel Sisniega.

Fue un hombre dueño de un talento muy especial, con sed de conocimientos, de lucha y un vivo deseo, permanente, de comunicar lo que sabía, sus experiencias, a otros mediante la enseñanza en el teatro, en el cine, en la literatura, en el ajedrez, como comentarista a través de sus libros y en su columna Sueños y Agonías que publicaba en El Universal, título que tomó de las lecturas del argentino Jorge Luis Borges. Lector de Borges, de Shakespeare, que lo llevó a traducir, hizo su aportación en la edición de Nuestros Clásicos de la UNAM, de Melville, leyó en su adolescencia en inglés Moby Dick, con el complejo lenguaje marítimo en la descripción del Pequod y la industria ballenera, de K. Stanislavsky, griegos, rusos. Poseía una vasta cultura.

Marcel Sisniega nació en Chicago, Illinois, el 28 de julio de 1959, falleció en Coatepec, cerca de Xalapa, Veracruz, el 19 de enero de 2013. Esta semana se le recuerda en Cuernavaca, Morelos, donde residió la mayor parte de su vida, con un festival ajedrecístico internacional. Su aparición y presencia en el ajedrez fue de lo más sorprendente. Aprendió el juego a los cinco años de edad de su mamá Lola, artista, pintora estadunidense. Al poco tiempo de aprenderlo asistió con regularidad a la peluquería El Rizo de Oro. Derrotó a jóvenes y adultos.

En 1973, con el ajedrez circulando por las venas de todo el mundo, fresco El Match del Siglo que disputaron en Reykjavík el soviético Boris Spassky y el norteamericano Bobby Fischer, presenció el Campeonato Nacional que se efectuó en el DF. Su pasión por el ajedrez lo atrapó con mayor fuerza. Dos años más tarde, a los 16 años, intervino por vez primera en un Campeonato Nacional Cerrado. Lo ganó invicto con ocho victorias y tres empates. Asistía con regularidad al Casino Metropolitano, en el DF, donde estableció amistad con Alejandro Báez; en el campo de la literatura, con Juan José Arreola, el poeta Eduardo Lizalde. Un año después superó su actuación. Ganó el Nacional de 1976 con diez victorias y un empate. Fue el mejor en nueve nacionales. Un comentarista californiano dijo que era el Bobby Fischer mexicano. Ese mismo año ocupa el cuarto lugar en el Campeonato Mundial de Groningen. En 1977 triunfa en el Cienfuegos en el torneo Capablanca con +10,=6, -1. En el tablero, era juglar y ave de rapiña.

En su brillante carrera venció a notables como YusupovBeliavsky,RomanishinBoris IvkovNick de FirmianDe la VillaIllescasViswanathan Anand, en Filadelfia 1987, entonces un singular talento de 18 años quien tres años después finalizara tercero en el Interzonal de Manila a medio punto deGélfand e Ivanchuk. Durante dos décadas Marcel Sisniega fue como una chispa que tocó el combustible en el ajedrez mexicano. El entorno se superó. Era una especie de juglar y ave de rapiña. Abrevó en MorphySteinitz,CapablancaLáskerAlekhineFischer, estudió las partidas del meridanoCarlos Torre Repetto. Su estilo ofensivo, ecléctico.

En la Olimpiada de Novi Sad, 1990, México con SisniegaGilberto Hernández,Rafael EspinosaRoberto Martín del CampoRoberto Navarro y Guil Russekalcanza su mejor actuación 13-19 con triunfos sobre Cuba y España.

Hoy en Cuernavaca y en México se le recuerda con el festival en su nombre, con cariño, respeto y admiración.

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