ENTREVISTA CON ARTURO XICOTÉNCATL

En la charla sobre la vida y obra de Marcel resaltaste la vocación de Marcel

Sí, Marcel indudablemente viene a transformar de alguna manera el ajedrez en México, pero como todos ustedes saben su legado especialmente en Morelos dejó una enorme huella. Marcel era un intelectual, era un hombre de teatro, de cine, de literatura y por supuesto una gran personalidad en el ajedrez. Y lo que él tenía en todos los campos aparte de practicar con severidad a esas actividades es que tenía un gran sentido de la docencia, de transmitir sus conocimientos, es decir un espíritu abierto y con el deseo de servir a la sociedad mexicana, principalmente con los jóvenes.

Recuerdo que entraba con ajedrecistas jóvenes como Alberto Escobedo, como Yadira Hernández, como José González, Julián Estrada, que es de aquí de Cuernavaca. Se ponían a estudiar temas, ya cuestiones de un ajedrez profundo. Además su escuela de teatro en Coatepec, cerca de Xalapa.

Independientemente de sus grandes logros, como ser el único que a los 16 años gana un campeonato mexicano cerrado. A los dieciséis el gana ocho partidas y empata tres.

¿Cuándo lo conociste?

En el campeonato nacional de 1973, acababa de pasar el match Sapassky – Fischer que conmocionó a todo el mundo, y Marcel fue uno de los muchos que acentuó su pasión a partir de ese campeonato del mundo, el match del siglo. Yo me reunía con él en los caldos de pollo “Plata”, en Insurgentes y Reforma, él llegaba con Raúl Ocampo, con Ramírez Escondrillas, con Benito Ramírez, y después del campeonato nacional yo me iba a escribir la nota y los alcanzaba en los caldos de pollo “plata”. Nos poníamos ahí a analizar variantes, y él iba desde aquí al D.F. Después establecimos una relación de amistad, él llegó a ir varias veces a mi casa, todavía conservo un par de libros que dejó ahí y luego me dejó, por ejemplo el campeonato ruso de 1973, yo lo conservo con algunos apuntes de Marcel.

Y luego fue cuando se desapareció por dos años, guardando toda proporción yo decía ayer que es como cuando Rubinstein se desparece y regresa a ganarles a todos; es increíble como alguien de 16 pueda contra gente tan experimentada como Mario Campos López, como Kenet Frey, que eran Maestros Internacionales, ¡pero al año siguiente gana 10 y empata una! Un periodista de California hace la comparación con Fischer cuando consigue el campeonato de Estados Unidos ganando todas las partidas que jugó.

Es una trayectoria meteórica la de Marcel

Sí, en 1977 va a Holanda y queda en cuarto lugar en el campeonato juvenil mundial, en la última partida si él entablaba quedaba en segundo lugar, la posición estaba igualada y forzó la posición (es otra de las cosas que hablamos ayer, su reticencia al principio a aceptar las tablas, hágalas, decía cuando se las ofrecían), y terminó perdiendo la partida y lo mandaron a cuarto. En un torneo en Yugoslavia él pierde cuatro partidas pero gana seis y queda en tercer lugar. También por ahí va al Capablanca a Cienfuegos, vence a los principales ajedrecistas cubanos que en ese entonces eran durísimos, y también pierde una sola partida. Cada vez que veíamos a Marcel Sisniega en una actuación así reafirmábamos la idea de que estábamos ante un talento enorme, no visto desde Carlos Torre. Para mí son los mexicanos más grandes, Torre, Sisniega y Gilberto Hernéndez.

¿Qué te parece este festival como una forma de continuar su legado?

Me parece importantísimo que se haga, reconozco el esfuerzo titánico que hace Rubén Canales para organizarlo. Ojalá continúe los próximos año, hay que hacerlo más grande todavía. Hay que aplaudir a toda esta gente que viene porque gracias a ellos es la segunda vez que se hace. Ojalá que se haga una escuela aquí, como Marcel hubiera querido, estoy seguro.       

GRACIAS POR SU APOYO