MARCEL SISNIEGA CAMPBELL

Por: Arturo Xicoténcatl Rentería

Sus ojos poseían la profundidad y el brillo transparente y singular de la inteligencia. Su talento lo proyectó en diversos campos relacionados con el arte: en el ajedrez, en el cine, en el teatro, en la literatura e incluso como traductor de William Shakespeare en Nuestros Clásicos de la UNAM.

De espíritu audaz, emprendedor, competitivo, mostró, desde temprana edad, no sólo sed por el conocimiento sino la necesidad de superarse, de poder trasmitir, enseñar y guiar a los jóvenes. Marcel Sisniega Campbell (28 de julio de 1959, Chicago, Illinois - 19 de enero de 2013, Coatepec, Veracruz) fue un maestro dentro del tablero y fuera de él. Fue una personalidad de respeto y respetada. Por la independencia de sus ideas, su sentido de la lucha y búsqueda de la verdad Marcel es alumno de Emmanuel Lásker. Aunque en esencia fue ecléctico.

Su aparición en 1973 y ascenso meteórico sorprendió. Lo acompañó la certeza del nacimiento de una gran figura. Se le conoció en el Distrito Federal como aquel niño que colocaba los trebejos en el tablero mural del Campeonato Nacional.

Dos años más tarde, a los 16 años, lo que constituyó un acontecimiento ocupó el primer lugar en el Nacional Abierto. Como Akiba Rubinstein, desapareció de la escena; estudió, investigó, indagó, analizó y descubrió por si solo, impulsado por su voluntad tenaz de gota de agua, algunos de los misterios que gobiernan las 64 casillas. 

Marcel Sisniega fue superior a su entorno. Ganó el título en nueve ocasiones. En 1977 logró el grado de Maestro Internacional en el torneo Estrella de Belgrado, Yugoslavia, y en 1992 el de Gran Maestro en Salónica, Grecia.

El Campeonato Mundial de Ajedrez que protagonizaron el soviético Boris Spassky y el estadounidense Bobby Fischer en 1972 en Reijkiavik, Islandia, fue la chispa que incendió su pasión por el ajedrez. 

Antes de nacer Lola, su mamá, artista, pintora, ya lo había envuelto en lienzo de escaques al elegir su nombre. Se lo dio en reconocimiento y admiración al artista Marcel Duchamp, el célebre pintor francés que consideraba el arte del ajedrez en un plano superior a la pintura. A los cinco años de edad Lola le enseñó el movimiento de las piezas.

Siempre expresó el deseo de preparar a los jóvenes que acudían a los certámenes internacional. Organizó torneos y matches en Cuernavaca, Morelos. Tuvo la visión de elegir y enfrentar a dos larvas de genio que hoy aparecen entre los diez mejores ajedrecistas del planeta: el estadounidense Hikaru Nakamura y el ruso-ucraniano Sergey Karjakin. Llevó relaciones amistosas con el huraño Bobby Fischer.

En 2009 fundó y dirigió la Escuela Veracruzana de Cine Luis Buñuel.

Su imagen por siempre la recordaremos en el tablero y en la pantalla

GRACIAS POR SU APOYO